BIENVENID(@)s al Legado de Jesús: La Gracia para ser Así Como es Jesús
La gracia es algo que naciste para disfrutar.
En la carta de Pablo a los efesios podemos leer:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos
bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos
santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser
adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su
voluntad, para alabanza de la gloria de
su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención
por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo
sobreabundar para con nosotros…” (Efesios 1:3-8ª, énfasis añadido)
Por lo tanto, nadie es cristiano por casualidad o por su propia
voluntad, sino por la voluntad de Dios, “para la alabanza de la gloria de su
gracia”. En otras palabras, para que vivamos de una manera en que alabemos a
Dios por lo asombrosa que es la salvación y vida que nos ha otorgado
gratuitamente.
¿Y qué es alabar a Dios? Vivir de una manera en que mostremos a Dios tan
maravilloso como Él realmente es. Vivir para Su gloria, reconociéndolo como lo
que es. Pero no podemos hacer eso si no lo conocemos.
¿Y cómo yo podría decir que la nueva película del Capitán América en
verdad es asombrosa si todavía no he ido al cine a verla? No podemos adorar
realmente lo que no conocemos, y Dios quiere que lo alabemos en Espíritu y en
verdad (Juan 4:23). En otras palabras, conociéndolo de verdad.
Así que en resumen, nacimos para conocer a Dios y disfrutarlo, a fin de
adorarlo como consecuencia de eso, como consumación de nuestro gozo en Él, como
evidencia de que Él nos asombra, y todo esto es por gracia porque no merecemos
conocer a Dios.
Lee también: ¿Qué diferencia a Jesús de todos los otros líderes
religiosos?
La gracia significa que Dios nos ha hecho nacer de nuevo.
Pablo escribe lo siguiente a Tito:
“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes,
extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en
malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se
manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su
misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el
Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo
nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser
herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tito 3:3-7, énfasis
añadido)
“Gracia significa que estábamos perdidos pero Dios nos ha encontrado”
En otras palabras, Gracia significa que estábamos perdidos pero Dios nos
ha encontrado. Éramos esclavos de nuestra maldad pero Dios nos ha hecho libres.
Estábamos hundidos en pecado, pero Dios mediante su Espíritu Santo nos ha hecho
nacer de nuevo, por Jesús. Nos ha regenerado y renovado para cumplir sus
propósitos en nosotros.
En Efesios 2:1-7 leemos:
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la
corriente de este mundo (…), todos nosotros vivimos en otro tiempo en los
deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun
estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por
gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo
sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos
venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros
en Cristo Jesús”
Estábamos muertos, pero Dios nos da vida para mostrar las riquezas de
esa misma gracia, la riqueza de esa nueva vida, de esa verdadera vida, de
Cristo, quien es la vida (Juan 14:6).
Los muertos no pueden darse vida a sí mismos, pero Dios nos ha dado
vida. En Juan capítulo 1 podemos leer:
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre,
ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (12-13, énfasis
añadido)
Somos hechos hijos de Dios porque Él así lo quiso en Su gran
misericordia.
NOTA DEL PASTOR JUVENIL.
Es mi oración que esta verdad crezca en nuestras vidas y nos guíe a
experiencias más profundas de la gracia de Dios, llenando nuestros corazones de
gozo.
SALUDOS Y BENDICIONES, ESPERO SUS COMENTARIOS RESPECTO AL TEMA ESTUDIADO....#MESDEOCT2018